¡Shabbat Shalom! Parashá Tazria-Metzora

Esta semana hay una doble lectura de la porción de la Torá y Baruch ha seleccionado una de las porciones en lugar de escribir para cada una.

“Di-s se vale de las personas que están más interesadas en responderle”.

En la parashá se lee que después de dar a luz, la mujer queda ritualmente impura debido a la sangre que acompaña al nacimiento. Se le exige que presente dos ofrendas para expiar su impureza ritual. El primer sacrificio es una ofrenda de elevación, mientras que el segundo es una ofrenda por el pecado. ¿Por qué HaShem requirió estas ofrendas, especialmente la ofrenda por el pecado, si la mujer no necesariamente pecó? En primer lugar, es necesario recordar que el pecado no tiene por qué implicar una mala acción. El pecado, en su sentido más básico, es lo opuesto a lo sagrado. Por lo tanto, dado que hay sangre en el parto y esta debe ser respetada por su gran significado espiritual, el texto enfatiza que incluso en un acontecimiento gozoso como el nacimiento de un hijo, se debe recordar la responsabilidad de tratar la sangre con el respeto que merece.

Es muy significativo que la ofrenda de elevación se mencione primero. Este hecho aclara por qué la mujer realiza estas ofrendas: desea que HaShem sea exaltado. Entre las muchas enseñanzas de este pasaje se encuentra la verdad bíblica de que todo lo que se nos provee se nos da para glorificar a nuestro Señ-r. Es muy fácil olvidar esta verdad, especialmente al tratarse del nacimiento de un hijo. No basta con dar gracias a HaShem durante las primeras semanas después del parto, sino que debemos hacerlo no solo de la manera que Él indica, sino también en el momento que Di-s requiere. Esto nos recuerda que debemos adaptarnos a su voluntad, en lugar de responderle cuando nos conviene.

No hay que olvidar que obedecer este mandamiento implicaba ir a Jerusalén. Ciertamente, viajar en tal época no sería fácil, pero manifiesta el compromiso no solo con HaShem, sino también con todo lo relacionado con Él. Creo que es muy esclarecedor que los padres terrenales de Yeshúa, Yoseph y Miryam, demostraran este tipo de obediencia y compromiso con HaShem.

«Cuando se cumplieron los días de su purificación, conforme a la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señ-r, como está escrito en la ley del Señ-r: “Todo varón que abre la matriz será consagrado al Señ-r”, y para ofrecer un sacrificio conforme a lo que dice la ley del Señ-r: “Un par de tórtolas o dos pichones”». Lucas 2:22-24

Estos versículos revelan que Di-s utiliza a las personas que están más interesadas en responderle como enseñan las Escrituras, independientemente de sus circunstancias personales.

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